TRABAJO SOCIAL Y COVID-19

Entrevista a la Máster Maureen Hernández González - Jefa de Trabajo Social del Hospital San Rafael de Alajuela

Entrevistadores: Daniel González Quesada y Gréttel Aguilar Santamaría de la Unidad de Divulgación de Trabajo Social – UDETS, con el apoyo del Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica

2 de junio, 2020


En estos tiempos de pandemia, los medios destacan la importante labor del personal de salud en los hospitales y clínicas costarricenses. Por supuesto, las y los trabajadores sociales son parte del equipo de trabajo que está haciéndole frente al Covid-19.  Hablamos con la Máster Maureen Hernández González, Jefa del Servicio de Trabajo Social en el Hospital San Rafael de Alajuela, institución que atendió a las primeras personas Covid positivo hospitalizadas en Costa Rica.

En el siguiente video puede observar la entrevista completa y acá le presentamos un resumen de la misma.

 


Antes de la crisis, ¿cuáles eran las principales labores desarrolladas por el servicio de Trabajo Social en el Hospital San Rafael de Alajuela?

En el servicio de Trabajo Social del hospital laboran ocho personas. De acuerdo con la Máster Hernández, la labor se desarrolla en cuatro ejes transversales:

  • La consulta social a pacientes atendidos por los diferentes servicios del hospital, bajo modalidades de atención individual, familiar y grupal.
  • Atención social a pacientes hospitalizados para quienes se considere pertinente la intervención.
  • Educación social en salud con diferentes grupos de prevención.
  • Organización y movilización comunal en conjunto con las Juntas de Salud.

Con respecto a los procesos grupales, actualmente tienen cuatro grupos consolidades:

  • Fortalecimiento de mujeres, principalmente en el tema de la violencia.
  • Un grupo socio terapéutico con mujeres con antecedentes de mastectomía.
  • Un grupo socio educativo con personas que ejercen el rol de cuidadores.
  • Un grupo socio educativo de disciplina positiva con madres, padres y cuidadores.

El equipo de Trabajo Social también participa en la Clínica de cesación del tabaco, así como en diferentes comisiones y clínicas en las que la institución considera pertinente su presencia.


¿Cuáles fueron los principales cambios en la atención del Servicio Social a partir de la emergencia COVID-19?

De acuerdo con la Máster Hernández, una vez se conoció el primer caso se activó el rubro de disponibilidad para todas las jefaturas y de inmediato se solicitó la intervención de Trabajo Social.

El hospital debió cerrarse por una orden sanitaria, de tal manera que el servicio se incorporó al trabajo en el proceso de egreso de pacientes, a la atención de los casos confirmados y sospechosos, así como a la búsqueda de alternativas para mantener el servicio: “esos fueron los principales cambios, enfocarnos al COVID, a las directrices institucionales que al principio fueron muy inciertas y controlar la crisis, porque nosotros también estábamos muy afectados al saber que era un compañero conocido el primer caso. Pasamos toda la semana haciendo la búsqueda de contactos y dentro de cada búsqueda de contactos salían compañeros que podían haber estado con nosotros (…) en el hospital se incapacitaron cerca de 290 funcionarios solo en la primera y segunda semana”, indicó Hernández.

Con respecto a los lineamientos de trabajo, el servicio de Trabajo Social del Hospital San Rafael de Alajuela ya tenía contemplados planes de atención de emergencia para el servicio y para la región que fueron muy útiles en ese contexto. Esos planes estaban planteados para otras eventualidades, como la atención de un paciente con ébola, o un accidente, en el aeropuerto, o la afectación debido a una erupción del Volcán Poás. Esos planes tuvieron que ser adaptados en función de la pandemia: “lo primero que le dije a los compañeros fue; activen su plan de emergencia familiar. Eso qué quiere decir; que a partir de ahora no sabemos hasta qué momento vamos a trabajar, que hay una posibilidad de contagio, que tienen que tomar las medidas del caso, que deben comunicar esas medidas a sus familias, etc. Eso nos ayudó mucho porque ya estábamos preparados en qué decisiones tomar a nivel familiar y a nivel servicio”.

Es importante destacar que esos planes recomiendan trabajar en grupos, bajo las dos condiciones; un grupo que atienda la emergencia y otro que le dé continuidad a los servicios: “el primer fin de semana analicé mucho cuáles compañeras iban a atender a los pacientes COVID, pensando en sus condiciones familiares y sus situaciones de riesgo y en la condición emocional también”, indicó.

 

¿Cuál fue la labor desarrollada con los pacientes tratados por COVID-19?

En primera instancia, Trabajo Social hizo una valoración de factores de riesgo y de vulnerabilidad: “aunque utilizamos los mismos recursos y la estrategia de valoración que hemos utilizado en otras ocasiones el distanciamiento físico y la estabilidad de la condición de salud de los pacientes es diferente; porque los pacientes que llegan al hospital no son pacientes leves por COVID, son moderados o pacientes más graves”.

En segundo lugar, se dio importante trabajo de contención con el o la paciente y su familia “el usuario no puede comunicarse con sus familiares por su condición de salud o porque no quiere (…) eso genera gran angustia, entonces, nos convertimos en ese enlace de comunicación”. El trabajo se realizó de manera interdisciplinaria con el médico tratante, pues era fundamental explicarles a las familias el tipo de tratamiento que estaba recibiendo su ser querido, así como su avance.

“En los casos que atendimos hubo de todo, en algunos más la contención y fortalecimiento familiar, en otros la parte socioeconómica (…) la gente no estaba preparada. Si te pagan por semana no podés ir al súper a comprar por quince días o un mes y de repente te llega una orden sanitaria y no tenés el dinero, ni podés salir a comprar. Había mucha discriminación de las comunidades, encontramos familias donde nadie quería ayudar, ni siquiera para comprar la comida. Las familias estaban en crisis, sobre todo en los primeros casos, y cuando usted está en crisis tiene visión de túnel. Había que enfocarse mucho en esa visión de túnel (…) para empezar a construir con las familias los recursos de apoyo. En algunos casos había y en otros casos no”, indicó.

El trabajo de contención con las familias también fue fundamental para una mejor recuperación de los pacientes. Conforme aumentaba el tiempo de internamiento los pacientes empezaron a presentar signos de instabilidad emocional: “con el COVID específicamente lo que hemos visto es que hoy usted está bien y mañana está intubado. Las familias nos sirvieron mucho para que nos ayudaran a contener a los pacientes, para que tuvieran un mejor ambiente, incluso para que algunos se tomaran el tratamiento o fueran más receptivos de las indicaciones médicas, etc”.


¿Cómo ha sido la vinculación de Trabajo Social con otras disciplinas durante la crisis?

De acuerdo con la Máster Hernández, cuando el hospital empezó a recibir casos se creó el equipo interdisciplinario CCO (Centro de Control de Operaciones) donde siempre se consideró necesaria la participación de Trabajo Social. Esto fue sumamente enriquecedor, ya que hubo una comunicación directa con los médicos tratantes para desarrollar un trabajo conjunto que considerara tanto el ámbito de salud, como el ámbito social del paciente: “para que un equipo de médicos considere que Trabajo Social tiene que ir fin de semana (y Semana Santa) y que el mismo equipo lo pida, es porque realmente teníamos una validez y un criterio técnico dentro de ese proceso”.

Trabajo Social también apoyó al equipo médico para trabajar el tema de la muerte con las y los familiares de los pacientes más graves. Este es un tema sumamente complejo pues no solo se trata de dar la noticia: “(la muerte por COVID) implica cambiar totalmente los patrones culturales de la muerte; porque (…) los familiares no pueden hacer el sepelio comúnmente, el mismo tiene que hacerse en menos de 24 horas, sólo un familiar puede ver al fallecido, nadie más”.

Este trabajo también es fundamental para para prevenir un eventual desborde del servicio de Patología, lo que tendría un alto costo sanitario y humanitario. Frente a un proceso tan doloroso, el equipo consideró necesario preparar a las familias, para que, en caso de que se diera un deceso, la familia pudiera reaccionar rápidamente y no se saturaran los servicios.


¿Qué tipo de contención ha recibido el equipo de salud durante el proceso?

Para la Máster Hernández, claramente la institución en crisis y por tanto, también el equipo de Trabajo Social debió activar un plan de intervención con los funcionarios. A ese trabajo se fueron incorporando médicos, enfermeras y personal de psicología. En principio lo más importante era brindar información clara y precisa, pues la mayor angustia de los funcionarios era saber cómo proteger a sus familiares para evitar un eventual contagio.

Con respecto al servicio de Trabajo Social, Hernández afirma que durante todo el proceso han tenido el acompañamiento de la supervisión Regional, tanto para abrir diferentes vías de comunicación como para trabajar el autocuidado. Se han creado espacios para contener las ansiedades, para contestar inquietudes, así como para expresar sentimientos y emocional. La situación para las personas que laboran en centros de salud en general ha sido compleja, pues la mayoría ha tenido que alejarse de sus familiares en condición de riesgo y el proceso de reintegración es lento.


A partir de esta crisis, ¿cuáles son los principales retos para la profesión de Trabajo Social en el área de salud?

Hernández indicó que uno de los retos fundamentales es la exploración de nuevos escenarios de atención, por ejemplo, la intervención en crisis vía telefónica. Al momento de la entrevista, el servicio de Trabajo Social estaba en un proceso de análisis de cómo retomar el trabajo con grupos vía medio alternativos. Posiblemente, muchas de esas alternativas llegarán para quedarse, porque representan grandes ventajas frente a poblaciones que no tienen la facilidad para trasladarse.

Por otra parte, también destacó la adaptabilidad al cambio “Pienso que una de las cosas que a mí más me costó, por formación o deformación de la carrera, es que nosotras somos súper estructuradas. Para nosotras todo es planificado, evaluado, construido y en esta emergencia, si bien es cierto se puede planificar, todos los días se da un cambio, todas las semanas hay algo diferente”.


¿Qué es lo más destacable a partir de esta crisis?

Hernández destaca que, si algo se ha percibido en todos los niveles de atención, es que, si bien la atención sigue siendo principalmente biologista hasta la fecha, muchos profesionales de otras áreas han sido testigos de lo valiosa que es la intervención de Trabajo Social.  El reconocimiento ha sido mayor aún por parte de los usuarios, quienes les han agradecido una y otra vez por acompañarlos en los momentos más complejos de la enfermedad.  Otro aspecto muy valioso es la solidaridad que se ha observado entre las y los colegas, pues se han reunido para intercambiar experiencias, analizar protocolos y líneas de atención.

Como mensaje final la Máster Hernández recordó que la lucha aún no termina y, aunque han tenido muy cerca de la parte más cruda de la emergencia (como la muerte y las más delicadas situaciones sociales) hoy son más fuertes como equipo de servicio.

 

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