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Aportes de la Escuela de Trabajo Social a la organización local y la construcción de ciudadanía

Estudiantes de la ETSoc comprometidas con el desarrollo de Upala

Gréttel Aguilar - UDETS

4 de diciembre, 2019


El cantón de Upala en la provincia de Alajuela, posee uno de los IDH (Índice de desarrollo humano) más bajos del país. En diversas localidades de la zona, especialmente en las de más difícil acceso, no se brindan servicios básicos como agua potable, electricidad o recolección de desechos, los niveles de educación son bajos, hay pocas fuentes de empleo y existe un alto índice de violencia intrafamiliar.

La Universidad de Costa Rica (UCR) y el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) han puesto en marcha diversos proyectos para procurar el desarrollo y la recuperación integral del cantón, azotado por el huracán Otto en noviembre de 2016. Dos de esos proyectos pertenecen a la Escuela de Trabajo Social y son coordinados por la profesora Eugenia Boza; el curso Taller I: Organización local y construcción de ciudadanía y el Proyecto de Extensión Docente ED-3441 Fortalecimiento de espacios para la promoción, defensa y exigibilidad de derechos en el cantón de Upala, ganador del concurso por Fondos de Regionalización CONARE en 2018.

Ambas iniciativas buscan fortalecer los procesos organizativos de las comunidades transfronterizas del cantón de Upala para luchar contra la violencia estructural, fortalecer la exigibilidad de derechos y promover la paz.

A finales de octubre, acompañamos al grupo del Taller y a la docente a una de sus giras de trabajo. El viernes a las ocho de la mañana partió la buseta entre risas y conversaciones a todo volumen. En esta ocasión, se unieron estudiantes del Trabajo Comunal Universitario TC-723 Migra-acciones: Acompañando a la población migrante y refugiada más allá de las fronteras, la docente Soledad Hernández (quien está a cargo de ese TCU) y los integrantes del grupo Lunayena Títeres.

Las más de seis horas de viaje silenciaron las conversaciones hasta que todos revivimos con un rico y rápido almuerzo, pues el tiempo apremiaba. Cerca de las tres de la tarde, inició la primera jornada de trabajo en la escuela de Los Ledezma, una comunidad que colinda con la frontera con Nicaragua. En esta ocasión no había llaves para utilizar las aulas, así que el grupo se las ingenió para recibir a las mujeres, niñas y niños del pueblo en los pasillos. Con las señoras se realizó un taller sobre exigibilidad de derechos y migraciones, mientras las niñas y los niños se integraron a las actividades lúdicas y educativas organizadas por las y los integrantes del TCU y las estudiantes a cargo de las otras dos localidades. Mantas, lápices de colores, témperas y burbujas, todo material fue útil frente a un numeroso grupo de niñas y niños ansiosos por participar.va

Un aguacero torrencial inundó los pasillos, pero no mermó el ánimo. Mientras las estudiantes desarrollaban su trabajo, los artistas Juan Carlos Gutiérrez y Mercedes Castro de Lunayena Títeres, buscaban un enchufe para activar el sonido y preparaban el escenario para la presentación de su obra Namaitmi... los sueños del agua, descrita por ellos como una versión libre, fresca y llena de mezcla de historias de la tradición oral Bri Bri.

La obra fue una donación de Lunayena para las comunidades y es difícil describir el impacto que la provocó en grandes y pequeños, para muchos, como nos afirmó una de las señoras presentes, era la primera oportunidad de ir al teatro. Un tamal, un banano, un mono, una jícara, un imponente jaguar negro, unas simpáticas ranitas y muchos títeres más, llenaron de magia los corredores de la escuela.

Ya entrada la noche, entre zancudos y el cantar de chicharras, era la hora de despedirse, no sin antes compartir un rico refresco y galletas, la merienda que las niñas y niños siempre esperan.

La cena en la finca agroecológica Vocaré, con un delicioso arroz con pollo preparado por una señora de la localidad, fue un excelente espacio para compartir y reflexionar sobre el trabajo realizado. Cansados por el trajín, los más entrados en años descansamos, mientras las y los estudiantes aprovecharon su energía para tertuliar hasta que los venció el sueño.

Las actividades del sábado iniciaron temprano, pues era el turno para las estudiantes a cargo de las comunidades de Valle Bonito y Pueblo Nuevo.

En Valle Bonito, los vecinos de la comunidad nos esperaban en el salón comunal, un espacio construido con mucho esfuerzo, tablas de madera y zinc. El piso es de tierra y el local aún no dispone de electricidad, pero en esta ocasión ya estaba instalada una toma de agua en el área de la cocina. Con las y los adultos y jóvenes presentes, las estudiantes desarrollaron un taller sobre migraciones que inició con una charla a cargo de la Licda. Soledad Hernández. ¿Por qué migran las personas?, ¿cuáles son los mitos sobre las personas migrantes?, ¿qué podemos hacer para ayudar al migrante?, estos y otros temas fueron abordados con una activa participación de las y los vecinos.

En esta localidad el grupo ha realizado un acompañamiento para la conformación de una asociación de desarrollo, un espacio fundamental para mejorar las condiciones de vida de los vecinos y sumamente necesario en situaciones de emergencia, pues la organización facilita la canalización de ayudas.

Al cierre del taller conversamos con Rose Palacios, una niña de 12 años que nos sorprendió por su entusiasmo al participar en las actividades junto con su mamá. Para ella, las visitas de las estudiantes de Trabajo Social son un importante factor de motivación “ellas no solo nos han guiado con nuestra asociación de desarrollo, también me han ayudado a tener más claros mis sueños, porque yo quiero más, quiero estudiar, quiero ir a la universidad y estudiar criminología”.

Cerca del medio día nos despedimos de Valle Bonito y nos desplazamos a Pueblo Nuevo, otra pequeña localidad en la que se desarrolló la Feria por los Derechos Humanos, un espacio lúdico y de reflexión que sirvió como ejercicio de organización local, posterior a las diferentes intervenciones del grupo. Las estudiantes no podían estar más felices, las y los vecinos se organizaron para realizar ventas de comidas y un partido de fútbol, y prepararon el salón comunal para disfrutar la obra Namaitmi... los sueños del agua. El grupo montó un puesto informativo denominado Galería de los Derechos, en el que estaban disponibles materiales relativos a la prevención de la violencia, derechos laborales, derechos de las personas refugiadas, entre otros importantes temas. Además, en ese espacio se realizó una exposición de dibujos y pinturas realizadas por las niñas y niños participantes en los talleres bajo el tema de los derechos.

Las actividades finalizaron cerca de las tres de la tarde, para abordar nuevamente la buseta que nos regresó a San José a eso de las 9 de la noche. El retorno fue otro espacio para reflexionar sobre los alcances y limitaciones de las actividades realizadas, en algunos casos quedaba el sinsabor de no haber realizado alguna actividad por falta de tiempo y en general había nostalgia, pues esta era la penúltima gira en el marco del curso. Sin embargo, después de la reflexión de cierre de la profesora, poco a poco retornó la alegría del deber cumplido y regresamos a San Pedro con sesión de karaoke durante todo el camino.

Es importante anotar que las giras a este cantón, ubicado aproximadamente a 240 km de San Pedro, implican tiempo adicional a las lecciones, a las que se debe acudir cada semana. En 2019 el grupo de la profesora Eugenia visitó la zona en 13 ocasiones y tal y como ella indica, el traslado a una zona tan lejana no es lo más complicado: “una de las mayores dificultades al inicio de estos proyectos es que las personas comprendan que como universidad no llegamos a dar una solución mágica a los problemas, o a resolver todo por ellas y ellos, nuestra labor no es asistencialista, nosotras acompañamos y orientamos y así las comunidades tienen las bases necesarias para continuar sus proyectos organizativos”.

Sin duda, esta actividad académica deja una huella significativa en las estudiantes, pues no solo aprenden sobre organización y espacios comunitarios, sino que se sensibilizan con otras realidades, por eso no nos extrañó escuchar esta frase de una de las estudiantes: “yo amo a Upala, yo volveré a este lugar las veces que pueda, pues estoy comprometida con esta gente”.

En el siguiente video, mostramos algunas de las imágenes captadas durante la gira.






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