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Durante el desarrollo (cronológico) de este espacio “De la Reconceptualización al Trabajo Social Crítico” habíamos colocado una sección, la última, destinada a “Informaciones (momentáneamente) Adicionales”. Lo hicimos concientes de su transitoriedad ya que –como consecuencia de las propia dinámica y desarrollo de la página- tenía que llegar el momento de convertirlo en algo así como la “culminación” (o quintaesencia) de la misma como cierre de nuestras tareas correspondientes al año 2006. Y consideramos que ese “momento” ha llegado: desaparece lo de “informaciones adicionales” para ser reemplazado por la presente, de “Derechos Humanos y Trabajo Social”. Y los contenidos de la anterior se incluyen ahora aquí.

No dudamos un instante en afirmar que esa “temática-problemática” constituye el meollo crítico fundamental de todo nuestra quehacer profesional, en estrecha e inseparable relación con la de “Ecología y Medio Ambiente” que la antecede, al punto tal que muchos de los contenidos de una y otra podrían ser ubicados indistintamente en cualquiera de las dos.

Es más: entre “genocidios” y “ecocidios” por ejemplo, no hay diferencias sustantivas. Los segundos implican también muerte (en este caso no sólo de seres humanos sino también de otras especies) y, aún, de la vida misma sobre el planeta en cualquiera de sus formas (humanas, animales, vegetales) y comprometen por igual a los Derechos Humanos más básicos y fundamentales. Y si eso no constituye preocupación básica, fundamental para el Trabajo Social ¿entonces qué lo es?

Más aún: de no ser así, lo que queda palmariamente demostrado es que el Trabajo Social, los trabajadores sociales para ser más exactos, adolecen de una extremadamente grave falta de conciencia de contemporaneidad, lo que -más tarde o más temprano, pero inexorablemente) sería terminal para nuestro quehacer profesional, si acaso no lo pretendemos como un quehacer auxiliar, destinado a atender meros aspectos residuales (o “colaterales” como tanto gustan decir los “globalizadores” de turno).

Pero queda algo más que es inevitable decir: el abordaje del tema propuesto –si pretendemos un mínimo de seriedad humano-profesional- es especialmente duro. Nos llevará, inexorablemente, al planteo de cuestiones “fuertes”. Y la única posibilidad de evitarlo, sería adoptando “la política del avestruz” cuyo significado popular no reclama mayores explicaciones.

Directorio

A propósito del respeto a los Derechos Humanos. IRAK: FOTOS DE LA BESTIALIZACION HUMANA IMPERIALISTA

 

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