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PRESENTACION

Como ya lo hemos aclarado reiteradamente en otras partes, el llamado “Movimiento de Reconceptualización del Trabajo Social”, aparte de los logros que en su momento significó, cuenta en su haber con aquellos otros que constituían “procesos en marcha” que, por las consabidas razones antes expuestas, quedaron truncos o frustrados, cuando no en la sola enunciación para su abordaje futuro.

Uno de ellos fue lo concerniente al tema de la “ecología, medio ambiente y Trabajo Social” que, sin embargo, había estado muy presente durante la formación académica de quienes, a futuro, constituirían la mayor parte del Grupo ECRO (de Investigación y Docencia en Trabajo Social). Nos referimos al ex Instituto de Servicio Social del entonces Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública de la Nación (Argentina), entre 1959 y 1964 donde descollaban por los conocimientos que impartían sobre el tema profesores como el Dr. Enrique Grande (Medicina Social y Preventiva), el Dr. Gonzalo Cárdenas (Derecho Social y del Trabajo) y, fundamentalmente, el profesor Jacobo Drucaroff, quien dictaba un Seminario extra-curricular de dos horas semanales para todos los niveles (o ciclos) de la carrera de quienes entonces eran los alumnos.

Es menester  aclarar, en mérito a la exactitud histórica, que el seminario permanente a cargo del Prof. Drucaroff, cuya denominación era “Integración de Conocimientos para la Formación Integral del Trabajador Social”, estaba propiciada por el entonces recién formado “CETS” (Centro de Estudiantes de Trabajo Social) y el “ISS” (Instituto de Servicio Social) era la única Escuela del país (y posiblemente de toda Latinoamérica) en que se brindaba dicho conocimiento y que, además, tenía un Centro de Estudiantes. También hay que señalar que el CETS, grabaciones mediante, editó “a mimeógrafo” un resumen de dichas exposiciones bajo el título “Naturaleza y Cultura” (un tiraje de 200 ejemplares) de los cuales el grupo que coordina esta página web lleva varios meses de “rastreo” tratando de ubicar un ejemplar del mismo, a efectos de su “digitalización” y edición en este espacio.

De manera que, ya desde entonces, el tema de la ecología y el medio ambiente aparecía bajo una mirada -con mucho de “visionaria” para aquellos años- inseparable del tema de “Los Derechos Humanos Fundamentales” y, por lo tanto, materia obligada para el Trabajo Social que entonces se comenzaba a elaborar bajo el nombre de “Reconceptualización”.

Hoy, en estos momentos, más de 40 años después, la realidad demuestra que se ha superado con creces todo lo que en aquellos momentos podía llegar a parecer, a primera lectura, con contenidos de “ciencia-ficción”. 

“Mientras la humanidad (toda la humanidad) nos reiteraba Drucaroff, no se libere de los pestilentes pantanos de la degradación humano-social, toda la naturaleza, incluida la naturaleza humana específicamente y en primer lugar, estará en trance de su propia destrucción, de su aniquilamiento”. Y alguien, acertadamente, agregó: “el ser humano, tal como pueden ir las cosas, es la única especie viva tan estúpida como para desencadenar su propia destrucción y la de todo vestigio de materia viva sobre el Planeta”.

Otro punto que hay que mencionar (como aspecto histórico para esta “presentación”) es que, casi simultáneamente a esas ideas salieron a circulación el famoso libro de Eduardo Galeano “Las venas abiertas de América Latina” y las primeras versiones del de Ezequiel Ander-Egg, “El mundo en que vivimos” que completaron momentáneamente el panorama.

Lo anunciado dentro de nuestra profesión hace un poco más de 40 años atrás constituye, ahora, una llaga ardiente del panorama actual que el Trabajo Social debe re-incorporar con urgencia al horizonte de sus preocupaciones y quehacer. Por eso la necesidad de agregar esta nueva sección a nuestro espacio dentro de la página de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica.

Pero aclarando que no se trata ya, a diferencia de aquellos primeros momentos, de que “nos griten desde afuera” lo que está pasando en torno a tan lacerante tema. Es menester asumirlo como propio (aunque compartido interdisciplinariamente) y en forma inseparable (imposible hacerlo de otra manera) del de los Derechos Humanos fundamentales. Es, nada más y ¡nada menos! que el tema de la vida. Y no sólo de la vida de la especie humana la que está en juego sino también de todas las demás y de los recursos naturales, sin los cuales la primera sería un absoluto imposible.

Hoy, a diferencia de aquel entonces, es muchísimo el material escrito sobre el tema. Basta poner a andar un “buscador” (como el Google por ejemplo) en internet y lo comprobaremos. Están los materiales muy buenos, los buenos y los que no lo son tanto. Es cuestión de comprometida paciencia en la búsqueda. Pero no se trata de eso fundamentalmente a lo que nuestro propósito apunta. Lo que pretendemos ahora es rescatar lo que surja del propio seno del Trabajo Social o sea, de nuestro campo profesional como una contribución a los demás ámbitos de acción humano-social. Porque, como por otra parte suele suceder con lamentable frecuencia, entre todo ese monto de producciones teóricas y prácticas, el Trabajo Social está ausente por lo general o, en otros casos, es un “convidado de piedra” con opiniones y acciones muy marginales.

Esperamos no vernos defraudados en nuestras expectativas.

CONSEJO DE DIRECCION EDITORIAL



Por una sensibilidad ambiental. Fotos del planeta tierra.

 

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