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Con esta sección llegamos a la parte más álgida -por lo trascendente entre otras razones- de esta biblioteca virtual, destinada a la Reconceptualización del Trabajo Social como “Movimiento” y al tránsito de este hacia un nuevo nivel de desarrollo del quehacer profesional: que constituye  -por antonomasia- el espacio más abierto proyectivamente hacia el futuro para el que, por lógica consecuencia, se esperan los mayores y mejores aportes, colaboraciones y proposiciones de parte de los colegas (colectivo profesional) de todas las latitudes.

Al respecto cabe señalar -a manera de parámetro general- que la crítica por la crítica misma sirve de muy poco (y hasta llega a ser destructiva por lo paralizante) si acaso no se trasunta en proposiciones superadoras de lo criticado: se queda en “criticonería” vacua.

Con ello apuntamos a algo que se ha ido haciendo muy visible en el panorama actual de la producción escrita en nuestro ámbito profesional: se ha llegado al uso sin límites del recurso de la crítica a la crítica hecha hacia algo o hacia alguien (de parte -por ejemplo- de un autor, hacia otro autor, por lo que criticó a un tercero, por lo que escribió, dijo o hizo en algún momento) empapado todo ello, además, de complejizantes  despliegues de citas bibliográficas (enciclopedismo desenfrenado en algunos casos) con pretensiones de alto grado de erudición. Pero (lo más curioso de estos casos -no todos por supuesto-, sin referencia a ninguna práctica profesional concreta, o método empleado en ella, o propuesta académico-docente formativa y, para terminar -obviamente- sin ninguna propuesta distinta o superadora. O sea que lo propositivo brilla por su ausencia

Es especialmente grave lo anterior, cuando de una disciplina de la índole del Trabajo Social se trata, donde el concreto-práctico real debería constituir la parte capital del proceso acción-conocimiento-acción, como lo sostiene cualquier teoría del conocimiento respetable. Daría la impresión (dicho sea a riesgo de ser redundantes) que a muchos importa más aparecer como autores de algún artículo, libro o estar incluidos en algún espacio web (o en todos ellos si es posible) que cuidar que ese escrito guarde alguna relación, con alguna práctica profesional de terreno o docente-formativa, realizada en función de una realidad dada, o que se esté realizando o, al menos, que se tenga pensado hacer.

Es lógico e inevitable que, al suceder esto, todo quede en el círculo cerrado de la estereotipia, que es la negación más rotunda del desarrollo de la acción y el conocimiento en espiral dialéctica.

Por las razones antes expuestas es que centramos en este espacio, destinado a la crítica-propositiva,  nuestras mayores y mejores esperanzas, lo que dependerá en principal medida de los mejores esfuerzos y buenas intenciones de nuestra comunidad profesional.

DIRECTORIO 


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